jueves 7 de febrero de 2008

“Colombia unida jamás será vencida”

Rotundo éxito el de la marcha del 4F, ningún incidente para lamentar salvo por algunos hechos aislados en Paris donde presuntamente hubo presencia de las FARC y uno que otro desadaptado que, en una marcha de paz, arengaba violentamente. En la Plaza de Bolívar hubo provocaciones entre Uribistas y Polistas pero no pasaron de eso. Gracias a Dios.

Lamentables si, algunas reacciones posteriores a la marcha como la irrespetuosa declaración de Astrid Betancourt que sólo puede estar informada por una asunción patológica del dolor que le causa el secuestro de su hermana o la de Piedad Córdoba que demuestra una ignorancia absoluta de lo que ocurrió en las calles del 4F.

Lo que yo pude percibir en la calle fueron coros clamando libertad y paz, cantos multitudinarios de nuestro Himno y diversos estilos de rechazo a las FARC pero no sentí que los marchantes estuviéramos manipulados o movidos por el odio y mucho menos capté expresiones de racismo o clasismo.

Sin duda todo es susceptible de ser mejorado y a mi manera de ver se pudo haber trabajado en consolidar un mensaje único y más depurado pero el rechazo a las FARC quedó claro y ese era el objetivo de la marcha.

La consecuencia primordial de la marcha fue que el mundo entero pudo ver a un país unido rechazando las acciones de un grupo violento que ha convencido a algunos románticos del socialismo, de que defienden al pueblo y que promueven el sindicalismo y otras causas sociales. En cuanto al rechazo nacional a las FARC, este ya se evidenciaba en las encuestas periódicas que publican los medios pero la manifestación sirvió para reafirmarlo.

Ahora es el momento de aprovechar la buena disposición de la sociedad civil para empezar a organizarse como fuerza, no sólo de aglutinamiento con fines mediáticos, sino pensar seriamente en que la sociedad civil unida en un solo cuerpo empiece a definir lo que no han podido los gobiernos y los grupos ilegales.

No debe ser pasada por alto la propuesta de Antanas Mockus del rescate civil. Hace unos años empecé a trabajar una idea muy similar con un grupo de amigos y amigas y por diversas razones todo quedó en palabras y nada de acción.

Porque no soñar con una movilización masiva a las selvas y a los campos de concentración donde tienen secuestrados a nuestros compatriotas en la que los grupos armados se vean obligados a liberarlos sin tener la posibilidad física de usar la fuerza de las armas.

Eso sólo sería posible si la concurrencia fuera tan abrumadora como la de la marcha del 4F pero esta propuesta tiene grandes dificultades logísticas que son superables con trabajo y planeación y lo peor es que tiene un componente que generalmente amaina los ánimos y es que existe una posibilidad más o menos cierta de resultar herido o muerto debido a la reacción de los violentos a las manifestaciones.

El actual vicepresidente decía en la época que lideraba el NO MAS, palabras más palabras menos, que a la población civil, lejos que tener que retirarla del conflicto, había que inmiscuirla. Esta sería la mejor manera de hacerlo, por medio de actos de resistencia civil absolutamente pacífica y con búsqueda de resultados concretos.

Es preciso unirse y buscar el apoyo de todos los colombianos, discutir las ideas, y depurar los mensajes y el discurso. Es necesario tener mucho tacto en la convocatoria porque la participación de los partidos políticos o del gobierno podría terminar anticipadamente con un esfuerzo de esta magnitud.

No en vano en la marcha se oía la arenga “Colombia unida jamás será vencida”, sólo falta unirnos de verdad.