El facilismo es lo común en la política y el manejo del Estado. Al pasar por reflexiones internas y discusiones sentidas me convencí que la mayoría de quienes tienen el poder razonan bajo un paradigma basado en la aceptación y legitimación de la corrupción con el fin de conseguir “fines superiores” de forma fácil.
Existen dos conjuntos con intersecciones y uniones coyunturales. Hay quienes aceptan la corrupción con el fin de lograr fines “superiores de interés general” y otros que se corrompen por un fin propio pero superior para ellos. No se que es peor pero la intuición me dice que el sistema trata con mayor benevolencia a los primeros.
Que no digan los poderosos que esa es la única manera de hacer política y de manejar el Estado. Esa es su irrespetable opinión, esa es la solución fácil. Insultan la inteligencia al decir que es la única opción y rematan con que es la forma como se ha hecho durante años y no se puede cambiar.
Durante años se ha hecho mal porque es cómodo y no hay que hacer tanto esfuerzo: no hay que discutir ideas sino regatear, no se estructuran buenos proyectos sino se calculan utilidades, no se trabaja por convicción sino se rinde culto a la conveniencia.
Ahora bien, el “fin superior” del corrupto para interés propio es el del típico ladronzuelo pero el “fin superior” del otro es un atado de ego y desfachatez capaz de decidir arbitrariamente hasta donde es aceptable la corrupción pero eso si, siempre en búsqueda de un resultado grande y hasta “noble”.
Ni ese corrupto de fines “nobles” ni los otros van a decidir sobre los fines superiores de mi entorno. Al segundo se le mandará a la cárcel por ladrón y al “noble” habrá que desenmascararlo y poner en evidencia su villana manipulación e igualmente llevarlo a la justicia porque nadie debe tener el suficiente poder para hacerle concesiones a la corrupción y salir como un héroe.
No debe haber justas proporciones de la corrupción. La única opción es aniquilarla y para ello se debe empezar por un proceso íntimo en el que se analice si cada quien ha hecho concesiones corruptas. La respuesta va a ser afirmativa y será preciso hacer un proceso de limpieza y un plan para actuar distinto en el futuro.
Yo lo haré sinceramente porque es posible que la clave para lograr empezar este camino sea acudir al poder de la verdad.
sábado 21 de junio de 2008
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4 comentarios:
La vaina es que hay una zona gris enorme en donde uno no sabe si un acto es corrupto o "político". Ejemplo: favores legales a grupos de interes para obtener votos, "free press", acuerdos políticos con grupos clientelistas para mover un proyecto importante. y asi...
La zona gris la hemos creado para justificar la corruptela. Mire: simplemente con que no cometamos delitos y que todo lo que hagamos sea digno de no esconder, eliminaríamos la corrupción pero todavía creemos que muchas actitudes nuestras en la administración pública son zonas grises porque no tenemos la valentía de aceptar que son delitos o se deben esconder.
Popolar, aprenda de apelaez un poco. Independiente de que los temas puedn ser interesantes, su forma de escribir es un verdadero ladrillo.
anónimo: Gracias por su comentario. Le cuento que abrí este blog animado e inspirado por apelaez y trato de aprenderle pero siempre he sido consciente que él es superior como blogger y como escritor.
Trataré de mejorar el estilo y volverlo menos ladrilludo y, de hecho, pediré consejo a apelaez para ello.
Le ruego, eso sí, que me indique con mayor desarrollo la razón por la cual Usted percibe mi estilo como ladrillo.
Gracias
popolar
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