No tengo excusa. He sido corrupto. Sin importar que las definiciones de corrupción se enfoquen a que su sujeto activo son los detentadores del poder y el que yo he saboreado es muy poco, yo he participado en actos de corrupción.
Eso me avergüenza y como digo arriba, no tengo excusa, pero si tengo explicaciones. He hecho concesiones corruptas en casos puntuales por falta de carácter, por facilismo, por acudir al “atajismo”, por ignorancia o por lo que sea.
Le pido perdón a Dios, me pido perdón, le pido perdón a los que me aman y me tienen confianza, le pido perdón a las instituciones y pido perdón en general.
Mi compromiso personal es acudir al poder de la verdad para vivir limpiamente. Será un trabajo de minuto a minuto, la corrupción llega sin que uno la vea claramente y se enquista en los sistemas, tal como lo está.
La trampa de la corrupción envía mensajes que la justifican debido a “intereses superiores” o porque, supuestamente, esa es la única manera de hacer las cosas. Yo no me como esos cuentos y dedicaré mi vida a demostrármelo.
sábado 12 de julio de 2008
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