Sin percatarme, la velocidad cambió.
No me di cuenta quien movió el péndulo.
Perdí el ritmo y voy desacompasada.
Mi movimiento no es armónico.
Puedo subir y bajar el péndulo a mi acomodo.
En veces va más rápido y otras más despacio que yo.
No es tan fácil.
Para bailar sólo necesito moverme.
Sin ritmo, sin compás, sin velocidad.
Sólo necesito bailar.
jueves 2 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



1 comentarios:
la última estrofa aplica perfectamente para mi caso.
Publicar un comentario en la entrada