
Para proteger mi salud emocional, desde la liberación de Clara y Consuelo he intentado, sin suerte, no enterarme de las noticias y eventos que han surgido al respecto y de todas las demás consecuencias.
Al recibir la invitación a la marcha, que sin duda fue consecuencia directa de las desafortunadas actuaciones en torno a Emmanuel y las otras dos secuestradas liberadas, entré en conflicto porque aunque es loable la intención de la marcha, al profundizar, el mensaje resulta confuso.
El titulo principal del evento es “GRAN MARCHA NACIONAL POR LA PAZ”, que bien hubieran hecho sus organizadores dejándolo así. Lamentablemente se dejaron tentar por la coyuntura y subtitularon con “GRAN MARCHA MUNDIAL EN CONTRA DE LAS FARC”. Con eso, fue suficiente para que la marcha generara diversidad de opiniones, tanto que, algunos sectores de la sociedad civil empezaron a dudar sobre si debían participar en el gran evento.
El subtítulo también se puede interpretar por muchos y dentro del momento que se está viviendo, como un apoyo frentero al gobierno y como se ha visto, al Presidente y eso también generó ruidos innecesarios para una causa tan legítima.
Con el paso de los días se han podido ver diferentes manifestaciones sobre la marcha y cada quién ha pretendido enfocarla a su manera. Unos reprochan las actitudes de Chavez y Piedad, otros apoyan ciegamente al Presidente, algunos incluyen el tema de acuerdo humanitario, las familias de los secuestrados temen que las FARC tomen represalias y no pocos usan expresiones abiertamente violentas e insultantes en contra de unos y otros. También es de mencionar que hasta se ha visto un enfoque comercial de personas que en el rebusque están vendiendo camisetas y se preparan para cuadrar su mes gracias a las aglomeraciones de ese día.
Lamentablemente los Partidos ya están dentro del escenario y ello es innecesario e inconveniente para la marcha.
Los ánimos están alterados y, Dios no lo quiera, ese día se pueden presentar enfrentamientos entre los de un lado y los del otro o entre los que se expresan de manera violenta y los que no o los que sea y ello sólo ocurriría porque el discurso en torno a la marcha no es claro y con el paso de los días se ha enrarecido cada vez más.
Ahora bien, la imagen que se diseñó para la marcha lleva cuatro mensajes bien contundentes: “NO MAS SECUESTROS”, “NO MAS MENTIRAS”, “NO MAS MUERTES”, “NO MAS FARC”. No es necesario ser un genio de la semántica o un intérprete de mensajes publicitarios para concluir que las cuatro frases en su conjunto son una reacción a los últimos sucesos y una posición fuerte de rechazo a las FARC.
Pocos llegan a ser tan obtusos como para no reprochar la barbarie de las FARC pero no sólo ahí está el problema. El rechazo debe ser a cualquier manifestación violenta. No se plantea que se debe rechazar el legítimo uso de la violencia que ejerce el Estado en contra de los grupos ilegales pero si se puede insistir en que sólo la acción por medio de las armas no va a acabar con el problema. Eso si, se deben rechazar con todo fervor, las expresiones violentas de los particulares así sean en contra de las FARC, del ELN, de los Paramilitares o de quien sea, por buenos o malos que se consideren.
Creo que la sociedad civil no debe escoger un enemigo como las FARC porque quien los tiene que neutralizar es el Estado y por cierto poco o nada modifican estas marchas las posiciones de los jefes guerrilleros. La sociedad civil debe reprochar la acción de todos los violentos: de los grupos guerrilleros, de los paramilitares (desmantelados o no), de los mafiosos (de armas, drogas, etc.) de los corruptos, en fin, de todos los generadores de violencia.
La mejor manera de reprocharlos es buscando la paz y no ensañándose contra algún actor, generando cohesión social nacida del pueblo sin distingos políticos, acordar un punto fundamental y es la búsqueda de la paz por medio de la resistencia civil.
Sin duda es muy fácil criticar pero lo que es claro en este momento es que la marcha va a ocurrir tal como se ha previsto y es digno de felicitación el esfuerzo de los organizadores. Sólo se pretende generar algo de reflexión para futuras iniciativas en las que, insisto, se debe sólo proponer que la sociedad civil se manifieste masivamente y de la manera más pacífica posible. No en contra de algo o alguien sino a favor de la paz.
Mi actitud será salir a la calle de camisa blanca, en el mayor silencio posible y aunque tenga diferencias, como ha quedado claro, sumar mi presencia a la manifestación, con la esperanza de que en el futuro y para nuevos eventos se replanteen los mensajes.



