Altruismo: RAE: Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio.
Buchannon, en uno de sus ataques de nitidez filosófica, en sus paseos por las playas de Malibú, me enseño que para salvar a los demás es necesario, primero, salvarse uno mismo porque si uno se muere hay dos muertos. Si uno se salva hay sólo uno y la posibilidad de salvar al segundo y a los demás.
Los salvavidas, como Mitch, al estar en una situación de peligro como un rescate bajo un muelle, con el mar movido y habiendo peligro de estrellarse contra los pilotes, deben poner como escudo al rescatado contra estos.
Aunque el profesor Mitch Buchannon no debe ser recordado por muchos intelectuales exquisitos, a mí se me viene a la cabeza esa sencilla enseñanza que tiene tanto de largo como de ancho pero que es legítimo aplicar en su integridad.
No es un postulado de egoísmo, es simple pragmatismo y es aplicable para todos los que creemos que estamos haciendo cosas que eventualmente van a ayudar a los demás.
Los efectos son variados pero hay dos que llaman mi atención: 1) Nadie es altruista en los términos de la RAE y si lo fuera está incurriendo en masoquismo. 2) La primera consideración consciente o subconsciente para ayudar a los demás es el beneficio propio y luego pueden venir todas las demás que a uno se le ocurran.
Es molesta la búsqueda acérrima de agradecimientos cuando la gente ayuda. La búsqueda de protagonismos y fama por haber ayudado. Si uno ayuda lo hace porque se le pega la real gana y es suficiente con la tranquilidad que causa saber que uno ayudó.
Igualmente debe haber responsabilidades para quien ayuda. Así sea gratis, si uno va a ayudar, ayuda bien, o mejor no ayuda.
Se seguirá explorando el tema y en una próxima entrada lo bajaré a efectos prácticos.
viernes 29 de febrero de 2008
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