Al iniciar la “Jornada de Vigilia LAS VÍCTIMAS SOMOS TODOS” que empezó a las 3:00 PM de ayer y terminó hacia las 11:00 PM. Se leyeron testimonios de víctimas de la violencia, Antanas Mockus me iluminó con un sentimiento muy suficiente para describir mi sentimiento por Luis Edgar Devia Silva: INDIGNACIÓN.
Sólo Dios y yo sabemos que cuando supe la noticia de su muerte en un operativo de guerra, sentí compasión por él y su familia. Luego seguí reflexionando y empecé a oír reacciones de felicidad por su deceso en combate y no me pude contagiar de ese sentimiento porque, aunque me indigna profundamente, no lo puedo odiar. Me asquea su historial criminal y barbárico pero no lo puedo odiar.
El tristemente célebre “Raúl Reyes” también era un ser humano igual al soldado caído en el operativo y a todos los demás que han muerto en esta guerra de mierda. Veo con horror que nos alegremos por la muerte de un ser humano. Sin duda, el Estado debe proteger la democracia constitucional y sin duda es un triunfo para el Estado dar de baja a un criminal de esta envergadura, pero dejémosle al Estado la penosa tarea de alegrarse por la muerte de un ser humano. Esa tarea le corresponde porque en el pacto constitucional le entregamos el uso exclusivo de la fuerza y sin duda fue un exitoso uso de la violencia legítima.
La “seguridad democrática” triunfó. Es entendible la cara de felicidad del General Naranjo, durante la alocución del Ministro Santos, que en su condición de jefe de policía debe celebrar el cumplimiento del deber pero en su condición de ciudadano debe dolerse de estar obligado a matar seres humanos. La situación ideal sería que el Estado no matara a diestra y siniestra pero mientras esté en peligro el orden constitucional, es legítimo usar la violencia para defenderlo.
El uso de la violencia del Estado sólo puede ejecutarse por medio de la más rigurosa aplicación de los procedimientos legales. Es de suponerse que cuando se va a poner en juego la vida, la integridad o la libertad de un presunto delincuente, el Estado debe estar informado por los derechos y garantías que tenemos los ciudadanos. De lo contrario se incurrirá en lo que se conoce como crímenes de estado.
El 6 de marzo marcharé como homenaje a las víctimas del paramilitarismo y de los crímenes de estado. Seguiré marchando para homenajear a todas las víctimas de todos los generadores de violencia, incluyéndome a mí, porque sin hacerme la víctima: yo también soy una víctima.
lunes 3 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

