La marcha del 20 de julio ha sido la mejor. Ni los unos ni los otros tenían razones para oponerse o sabotear. Nadie pudo hacer un comentario descalificándola.
Esa es la marcha que se debe replicar a diario. Hay temas que no deben estar atados a ninguna tendencia partidista. El respeto a la vida, a la libertad y la solicitud unánime del pueblo porque se respeten se derivan del pacto fundante de nuestro Estado. Es irrelevante el color político que se vista.
La marcha fue un fabuloso despliegue de civilidad. Nada más emocionante que ver las familias completas, desde niños hasta abuelos, todos gritando al unísono por la libertad.
No hubo expresiones violentas, algunas fuera de lugar pero no lograron manchar la hermosa manifestación multitudinaria y pacífica que hicimos a favor de la vida y la libertad.
Fue una solicitud de la sociedad civil a los violentos para que respeten nuestros derechos, de que respeten la vida y la libertad de los secuestrados y no hagan sufrir más a sus familias.
Luego de las marchas recientes queda demostrado que los grupos al margen de la ley no cuentan con apoyo popular y por ende la negociación política con ellos está mandada a recoger.
Se debe buscar un camino similar, pero mejor, al emprendido con las autodefensas en el que se negociaron beneficios judiciales a cambio de verdad, justicia y reparación. Discutir la reforma agraria, por ejemplo, con unos criminales rasos sin respaldo popular sería como consultarle a quien roba la casa sobre la educación de los hijos.
miércoles 23 de julio de 2008
jueves 17 de julio de 2008
Explicación a "He sido corrupto, esa es la verdad."
He recibido toda suerte de comentarios privados a mi última entrada y hasta me han aconsejado borrarla, por ello extiendo una explicación.
Los comportamientos aceptados culturalmente son más amplios que los aceptados legalmente.
Hay comportamientos ilegales y hasta delictivos que están plenamente aceptados por la cultura.
La brecha es enorme entre los dos sistemas, el cultural y el legal, como lo ha planteado Mockus. Lo ideal sería cerrar la brecha al máximo.
Los comportamientos por los que creo que he sido corrupto son aceptados por la cultura.
Todo esto hace parte de mi proceso de limpieza contra la corrupción que anuncié en la entrada “Paradigma Corrupto”.
Voy a combatir la corrupción y esta es mi manera de empezar.
Los comportamientos aceptados culturalmente son más amplios que los aceptados legalmente.
Hay comportamientos ilegales y hasta delictivos que están plenamente aceptados por la cultura.
La brecha es enorme entre los dos sistemas, el cultural y el legal, como lo ha planteado Mockus. Lo ideal sería cerrar la brecha al máximo.
Los comportamientos por los que creo que he sido corrupto son aceptados por la cultura.
Todo esto hace parte de mi proceso de limpieza contra la corrupción que anuncié en la entrada “Paradigma Corrupto”.
Voy a combatir la corrupción y esta es mi manera de empezar.
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Resistencia Civil
sábado 12 de julio de 2008
He sido corrupto, esa es la verdad.
No tengo excusa. He sido corrupto. Sin importar que las definiciones de corrupción se enfoquen a que su sujeto activo son los detentadores del poder y el que yo he saboreado es muy poco, yo he participado en actos de corrupción.
Eso me avergüenza y como digo arriba, no tengo excusa, pero si tengo explicaciones. He hecho concesiones corruptas en casos puntuales por falta de carácter, por facilismo, por acudir al “atajismo”, por ignorancia o por lo que sea.
Le pido perdón a Dios, me pido perdón, le pido perdón a los que me aman y me tienen confianza, le pido perdón a las instituciones y pido perdón en general.
Mi compromiso personal es acudir al poder de la verdad para vivir limpiamente. Será un trabajo de minuto a minuto, la corrupción llega sin que uno la vea claramente y se enquista en los sistemas, tal como lo está.
La trampa de la corrupción envía mensajes que la justifican debido a “intereses superiores” o porque, supuestamente, esa es la única manera de hacer las cosas. Yo no me como esos cuentos y dedicaré mi vida a demostrármelo.
Eso me avergüenza y como digo arriba, no tengo excusa, pero si tengo explicaciones. He hecho concesiones corruptas en casos puntuales por falta de carácter, por facilismo, por acudir al “atajismo”, por ignorancia o por lo que sea.
Le pido perdón a Dios, me pido perdón, le pido perdón a los que me aman y me tienen confianza, le pido perdón a las instituciones y pido perdón en general.
Mi compromiso personal es acudir al poder de la verdad para vivir limpiamente. Será un trabajo de minuto a minuto, la corrupción llega sin que uno la vea claramente y se enquista en los sistemas, tal como lo está.
La trampa de la corrupción envía mensajes que la justifican debido a “intereses superiores” o porque, supuestamente, esa es la única manera de hacer las cosas. Yo no me como esos cuentos y dedicaré mi vida a demostrármelo.
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lunes 7 de julio de 2008
Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa
Una cosa es la felicidad infinita que sentí cuando me enteré de la liberación de 15 de los secuestrados.
Una cosa es que la operación sea el mayor éxito militar que ha tenido la Política de Seguridad Democrática.
Una cosa es que estos resultados son el producto del trabajo incansable y organizado del Estado, del anterior gobierno, del Presidente, del Ministro, de los generales y de todos los héroes que integran la fuerza pública y que se sacrifican diariamente.
Una cosa es que las FARC, al perder a Ingrid y a los norteamericanos, quedaron sin sus mayores fichas de negociación y, gracias a Dios, continúan su camino a la desaparición.
Una cosa es que los índices de popularidad del gobierno y del Presidente se hayan disparado a raíz de la exitosa operación.
Otra cosa es que con este potente golpe a las FARC se deba olvidar que el gobierno está en su peor crisis de legitimidad debido al caso de Yidis Medina y todas las sospechas que este genera.
Otra cosa es que el gobierno compre su legitimidad a punta de golpes militares contra los terroristas.
Otra cosa es que haya que aceptar frases desfachatadas como las pronunciadas por el primer mandatario cuando insistía vehementemente en que la “justicia emana del pueblo”, que artista del populismo.
Otra cosa es que el Presidente se sienta con el derecho de ofender gravemente a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y así continuar con la desinstitucionalización que está propiciando desde el fallo de Yidis.
Otra cosa es que el Presidente insista, luego de la negativa de la Corte Constitucional de revisar su sentencia, en convocar un referendo para repetir la elección del 2006 con el único fin de lavar sus culpas a través de la sabiduría de las mayorías.
Otra cosa es que el caso de Yidis muestra la forma como actúa este gobierno y ello demuestra que no cumplió sus promesas electorales contra la politiquería y la corrupción.
Una cosa es que cause júbilo ver a los 15 liberados y otra cosa es saber que quedan entre 2000 y 3000 cautivos por estos insensatos.
Una cosa es que la operación sea el mayor éxito militar que ha tenido la Política de Seguridad Democrática.
Una cosa es que estos resultados son el producto del trabajo incansable y organizado del Estado, del anterior gobierno, del Presidente, del Ministro, de los generales y de todos los héroes que integran la fuerza pública y que se sacrifican diariamente.
Una cosa es que las FARC, al perder a Ingrid y a los norteamericanos, quedaron sin sus mayores fichas de negociación y, gracias a Dios, continúan su camino a la desaparición.
Una cosa es que los índices de popularidad del gobierno y del Presidente se hayan disparado a raíz de la exitosa operación.
Otra cosa es que con este potente golpe a las FARC se deba olvidar que el gobierno está en su peor crisis de legitimidad debido al caso de Yidis Medina y todas las sospechas que este genera.
Otra cosa es que el gobierno compre su legitimidad a punta de golpes militares contra los terroristas.
Otra cosa es que haya que aceptar frases desfachatadas como las pronunciadas por el primer mandatario cuando insistía vehementemente en que la “justicia emana del pueblo”, que artista del populismo.
Otra cosa es que el Presidente se sienta con el derecho de ofender gravemente a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y así continuar con la desinstitucionalización que está propiciando desde el fallo de Yidis.
Otra cosa es que el Presidente insista, luego de la negativa de la Corte Constitucional de revisar su sentencia, en convocar un referendo para repetir la elección del 2006 con el único fin de lavar sus culpas a través de la sabiduría de las mayorías.
Otra cosa es que el caso de Yidis muestra la forma como actúa este gobierno y ello demuestra que no cumplió sus promesas electorales contra la politiquería y la corrupción.
Una cosa es que cause júbilo ver a los 15 liberados y otra cosa es saber que quedan entre 2000 y 3000 cautivos por estos insensatos.
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