La carrera del pre candidato Andrés Felipe Arias es asombrosa. Desde temprana edad se notaba que iba a llegar lejos pero es posible que se esté apresurando en lo que tiene que ver con sus aspiraciones presidenciales. No coincido con quienes dicen que no tiene la estatura para ocupar el cargo de primer mandatario porque es un hombre inmensamente trabajador, preparado con la mejor calidad y detalle y ostenta una inteligencia intelectual envidiable aunque en la emocional tiene fallas. Por cierto, su jefe es el Presidente, y dentro de una lógica jerárquica, ese es el cargo que le sigue, más cuando es el Ministro preferido.
Arias es más uribista que Uribe y eso parece convenirle porque su mentor está embelesado con esa actitud pero puede estar corriendo un riesgo al cifrar todo su futuro político en la figura de un adalid y no en un ideario. Aunque su principal propuesta es profundizar la seguridad democrática y, según él, reforzar lo social, en especial en el tema de educación, esas propuestas pasan a un segundo plano y él, sus asesores, sus comunicadores y sus publicistas, se encargarán de afianzar la identificación con el gran Uribe.
Esas lealtades públicas, reiteradas, remarcadas y hasta ciegas, son sospechosas y hablar tanto de afinidades personales desdice del buen político que debe privilegiar su veneración por la Constitución, por la Ley y por el bien común; los nombres de los servidores públicos deben ser irrelevantes porque van cambiando. El ciudadano debe ser la razón de ser de la política y el centro del aparato estatal.
Es un problema querer tanto ser Presidente porque hay tal deseo que se puede llegar a sacrificar principios por lograr el objetivo. Ojala me equivoque.
Arias viene proponiendo en los medios que él representa una nueva forma de hacer política y ello lo adorna diciendo que no hace cálculos, que no hace transacciones y que no es sectario. Es posible que esa sea la manera como va a actuar de ahora en adelante porque para haber estado por tantos años como alto funcionario de este gobierno, o de muchos otros, es impensable que no hubiera incurrido en esos comportamientos y en otros no muy santos.
lunes 2 de marzo de 2009
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6 comentarios:
Simplemente hay que estudiar con un poco más de cuidado la forma cómo se han destinado los recursos de Agro Ingreso Seguro y los criterios para la asingación de subsidios para replantear la idea de que el ex ministro Arias "no hace transaacciones y no es sectario."
Hay que ver como nuestro "soldado" recogía muertos todos los días, y libraba una batalla épica.
Entrevista Ma Isabel Rueda EL TIEMPO:
¿Entonces no se ve enfrentado con Rafael Pardo?
Puede ser. Sería un enfrentamiento muy interesante entre un soldado y quien fue Ministro de Defensa para la misma época. Presté servicio militar en el año 92 y fui escolta de mi coronel Perdomo. Me tocaba en esa época recoger policías muertos todos los días. Le prometo a Colombia que no descansaré hasta garantizar que mi generación sea la última que viva el terrorismo en este país.
Pardo es otro convencido de la Seguridad Democrática.
Cuando presté servicio militar, nunca vi ni al Presidente ni al Ministro de Defensa de la época visitar a la tropa para darnos moral en esa batalla que estábamos librando.
Le agradecería al anónimo que habla de AIS que explique mejor su comentario.
Debia ser realmente temible el ministro en su época de escolta, esa cara de viejo, esa espalda de fisiculturista, esa piel curtida. ¡Que susto!
Creo que me gusta la opción Arias a pesar de su falta de originalidad al usar la imagen de Uribe como caballito de batalla; en todo caso, él, Juan Manuel o Germán vargas, antes que cualquier mamerto del Polo y su politica de comprar votos con almuerzos mientras todo se cae a pedazos.
No es un tipo que conozca el país y sus vericuetos al detalle.
No es un orador interesante.
No es una persona emosionalmente empatica.
No infunde el respeto de un hombre de edad.
Puéde ser un nerd completo o un niño play, de acuerdo al la perspectiva que se quiéra.No faltaran lambones lagarteandole desde ya pero tanto así como mover màsas..
Por otro lado, para manejar un pais en guerra hay que ser estratega, militar, empresario y en colombia es un plus tenir estrechas relaciones con los poderes provinciales...cosa dificil para un tipo tan citadino.
Nos lleva el putas sin uribe..CAAR
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