Transfuguismo, “Voltiarepismo”, “Lentejismo” y toda suerte de epítetos son comunes en la francotiradora discusión política pero las actitudes que generan la sentencia de estos adjetivos, son más que normales y previsibles en un sistema que todavía está siendo interiorizado por sus actores.
Sin duda, es coherente que haya la posibilidad de que los líderes independientes puedan buscar el Poder sin estar suscritos a ninguna colectividad (Por ejemplo Álvaro Uribe Vélez) y el actual sistema los acoge, eso sí, con requisitos poco atractivos, cada vez más enfocados a desincentivar dicha práctica, que aunque legítima, no es la más benéfica para la democracia.
El Partido Verde está haciendo un ejercicio verde, incluyente, juicioso, calculado en cuanto a resultados electorales y encabezado por un líder fuerte nacionalmente – Lucho – para conformar las listas de candidatos al Congreso de la República. Este proceso se compadece con la necesidad de obtener resultados satisfactorios para consolidar la base y con la existencia del “coco” que representa la extinción de la personería jurídica del Partido, si no se logra el mínimo de votos, exigido por la Ley.
Los resultados de las últimas encuestas muestran que la fuerza de Sergio Fajardo es comparable con la de los Uribistas, sin que el Presidente sea candidato, y eso no puede ser un simple registro mediático para el Partido Verde. Con Fajardo hubo acercamientos en la época de los Quíntuples que no fueron exitosos pero la situación actual no admite posiciones recalcitrantes que excluyan la posibilidad de reconsiderar alianzas.
Para Fajardo debe ser también un punto relevante de análisis que la lista de candidatos que va a presentar al Congreso de la República, está conformada por connotadas personas, quienes con buena intención quieren hacer política no atajista, pero al revisar los nombres y preveer la dinámica de esta, es factible hacer un símil con lo que hizo Visionarios en las anteriores contiendas legislativas que, además de ser recordado como el espectáculo de los sombreros de pirámides naranja (Art. 11), obtuvo un resultado doloroso.
El momento histórico es propicio para los acercamientos, renunciando a egos y a rencillas, soñando con un mejor futuro y en las niñas, niños y jóvenes. El Partido Verde puede continuar sin Fajardo y este sin aquel, pero si se encontraran los puntos comunes fundamentales, sería posible plantear la propuesta política más fuerte para el 2010, con o sin Uribe como candidato. La clave está en fortalecer la CONFIANZA.
miércoles 11 de noviembre de 2009
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6 comentarios:
no me acordaba de los sombreros naranja con forma de queso. Creo que nunca habia visto a Kalmanovitz tan apenado como una vez que le tocó ponerse ese queso y cantar un himno sobre la vida sagrada
Hablando de transfugismos y voltearepismos me parece recordar que usted hace un tiempo escribió un tratado de porque se adhería al partido conservador, luego si no estoy mal renunció al partido, luego le dió su apoyo al candidato Arias (A.K.A Pincher Uribito), y ahora hace parte del partido verde.
Lo invito a revisar las tres entradas de las que abajo copio el vínculo para que le quede claro el tema y que siempre he aceptado públicamente, tanto que ahí está publicado para el que quiera mirarlo.
http://www.nonoshagamostarugos.com/2008/01/bogot-d.html
http://www.nonoshagamostarugos.com/2008/01/blog-post.html
http://www.nonoshagamostarugos.com/2008/01/justificacin.html
Por otro lado le ruego que no haga afirmaciones mentirosas porque nunca he apoyado la candidatura de Arias.
Y sobre lo último, tiene toda la razón, hago parte del Partido Verde y con orgullo defiendo nuestros principios y prioridades programáticas, no como anónimo sino con nombre y apellido.
Pues a mi me parece que pasarse del partido conservador a un partido donde esta Lucho tiena algo de voltearepismo. Por otra parte copio una frase de su blog que habla por si sola (refiriendose a Andres Felipe Arias):
"No coincido con quienes dicen que no tiene la estatura para ocupar el cargo de primer mandatario porque es un hombre inmensamente trabajador, preparado con la mejor calidad y detalle y ostenta una inteligencia intelectual envidiable..."
Estimado Everelvis, celebro que ahora tenga nombre y apellido pero lamento que sea falso.
De cualquier manera le contesto:
Creo que su comentario es descontextualizado porque este es el texto de la entrada:
"La carrera del pre candidato Andrés Felipe Arias es asombrosa. Desde temprana edad se notaba que iba a llegar lejos pero es posible que se esté apresurando en lo que tiene que ver con sus aspiraciones presidenciales. No coincido con quienes dicen que no tiene la estatura para ocupar el cargo de primer mandatario porque es un hombre inmensamente trabajador, preparado con la mejor calidad y detalle y ostenta una inteligencia intelectual envidiable aunque en la emocional tiene fallas. Por cierto, su jefe es el Presidente, y dentro de una lógica jerárquica, ese es el cargo que le sigue, más cuando es el Ministro preferido.
Arias es más uribista que Uribe y eso parece convenirle porque su mentor está embelesado con esa actitud pero puede estar corriendo un riesgo al cifrar todo su futuro político en la figura de un adalid y no en un ideario. Aunque su principal propuesta es profundizar la seguridad democrática y, según él, reforzar lo social, en especial en el tema de educación, esas propuestas pasan a un segundo plano y él, sus asesores, sus comunicadores y sus publicistas, se encargarán de afianzar la identificación con el gran Uribe.
Esas lealtades públicas, reiteradas, remarcadas y hasta ciegas, son sospechosas y hablar tanto de afinidades personales desdice del buen político que debe privilegiar su veneración por la Constitución, por la Ley y por el bien común; los nombres de los servidores públicos deben ser irrelevantes porque van cambiando. El ciudadano debe ser la razón de ser de la política y el centro del aparato estatal.
Es un problema querer tanto ser Presidente porque hay tal deseo que se puede llegar a sacrificar principios por lograr el objetivo. Ojala me equivoque.
Arias viene proponiendo en los medios que él representa una nueva forma de hacer política y ello lo adorna diciendo que no hace cálculos, que no hace transacciones y que no es sectario. Es posible que esa sea la manera como va a actuar de ahora en adelante porque para haber estado por tantos años como alto funcionario de este gobierno, o de muchos otros, es impensable que no hubiera incurrido en esos comportamientos y en otros no muy santos."
Quedo atento
Muchos perciben el éxito del posicionamiento político, de la política, como = a la visibilidad en medios de comunicación masiva, lo cual sería perfecto en términos de acceso a la información sí en realidad existiera información de calidad que se generará por parte de l@s polític@s y en el cubrimiento que hacen los medios.
Infortunadamente ver que los asuntos políticos con más rating en los medios de comunicación son los de formato tipo chisme/runrun = la cosa política, el 123, los confidenciales de Semana, los secretos -de la ahora desaparecida- Cambio, el teléfono rosa de El Tiempo, Alto Turmequé en el Espectador, las Polinotas de El nuevo siglo, e incluso el Querido Diario de la Silla Vacía, son la fuente principal de información política para millones de colombianos es preocupante, porque el formato "chisme-rumor-runrun" tiene las limitaciones que tiene: poco análisis. Y en esa lógica, un tema como la política que puede sonar tan "denso" por su desprestigio, por sus tramas, por lo difuso y gaseoso que puede ser en algunos momentos, termina siendo "consumible" en el formato runrún, titular con medio párrafo.
Y sí eso es lo que vende, muchos, en el mejor de los casos, se conforman con producir lo que más se vende, otros, los casos más degradados, realmente, como en mi opinión pasa con Arias, no tienen nada más para vender, son eso: espectáculo, empaque vacío, por lo menos en cuanto a política, en cuanto a planteamientos sobre esto de vivir en sociedad, y terminan siendo más una versión de telebobela nacional que a muchos les gusta seguir -empezando por los medios-...
No es solo un tema de comunicación: de quien comunica y como se comunica, evidentemente lo que estos episodios reflejan es la crisis de La Política, y por eso lo valioso de quienes intentan hacer política sin dar estos espectáculos, que si bien pueden ser más consumibles, son no solo innecesarios, sino dañinos para nuestra democracia.
Creo que si hay maneras ponderadas y no violentas de hacer política, creo que hay proyectos políticos haciéndola así a pesar de que esto no sea taquillero. Necesitamos empezar a premiar eso: el contenido, el proyecto político y no el show en el que al revisar no hay mensaje, propuesta, posición.
El reto fundamental está en l@s políticos y en sus partidos, y luego en la cultura ciudadana y en los medios. No basta con asquearnos del tema, necesitamos que mucha gente pase de la desilusión, de la mamera frente a la política, a respaldar y fortalecer proyectos políticos colectivos serios. No podemos seguir creyendo que las cosas se dan, las cosas uno las genera. El desarrollo, la paz, la igualdad, los derechos, no son resultado de un conjuro del universo, son resultado de lo que la humanidad sea capaz de hacer de ellos, y para eso está la política. Actuar con indiferencia, con desilusión observando, dejar la política a aquellos que tradicionalmente la han atesorado para sus propios intereses, y que se mantienen en ella a punta de show, solo les da más poder. Hay que involucrarse, participar, premiar a quienes optan por el camino menos taquillero del no espectáculo y están pensándose este país en serio.
Buen tema, inspirador.
Pdt. Evidentemente también hay buen periodismo político: en mi opinión lo mejor: la silla vacia, y además: Semana, varios columnistas, algunos reporteros, noticias uno, los buenos caricaturistas, el humor radial de la luciérnaga, indiscutiblemente Hora 20, etc… eso no lo desconozco, esos son medios que a pesar de no tener gran materia prima, sino aquello que “da la tierrita”, lo que l@s polític@s generan, terminan haciendo análisis de fondo, serio, consistente, pedagógico, interpelador para la ciudadanía.
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