martes 31 de marzo de 2009

S. Hernández y la lega, legalización

Estaba revisando rápidamente EL TIEMPO por Internet y desprevenidamente abrí la columna de Salud Hernández sobre la despenalización de la dosis personal de droga. Empecé a leer y a percibir cierto tufillo reaccionario y moralista y al avanzar por este texto que parecía escrito por un supernumerario del Opus Dei, se me derrumbaba la gran imagen de Salud.

En buena hora terminé el estigmatizante dechado de improperios contra los “drogos” y al confirmar el nombre del autor de tremenda tontería respiré tranquilo al leer el nombre de Saúl y no de Salud Hernández. Me alegré porque Salud sigue en mis afectos pero me entristece que todavía haya columnistas como Saúl.

Al indagar más a fondo por Saúl Hernández recordé que un homónimo suyo fue el líder de los Caifanes de México. Saúl el rockero tenía una pinta de “drogo” que al colombiano Saúl haría persignarse pero su música es una buena muestra de calidad y creatividad, a diferencia de la columna del Colombiano.

Esta discusión les permite a los francotiradores morales disparar sus dedos en contra de unos y otros y a los defensores irreflexivos de la libertad los alienta a desahogarse contra los primeros. Lo importante sería desapasionar esta discusión y entender que los defensores de una u otra posición, no necesariamente son “drogos” ni santos, con minúscula porque con mayúscula habría una confusión.

Hay suficientes y respetables razones a los dos lados. Yo me inclino por la de la despenalización de la dosis personal porque de esa manera se sigue labrando el camino de la legalización y así se lograría un “cannabis de calidad y barato” y en ese momento el negocio se convertiría en una práctica empresarial de normales rendimientos. El negocio sería asumido por laboratorios sometidos a todos los controles y ello sería una garantía para los consumidores. Por cierto, en esas condiciones los mafiosos renunciarían y buscarían otra actividad ilegal.

El consumo de droga, alcohol, tabaco y demás sustancias y las enfermedades adictivas que ellos causan, así como la anorexia, la bulimia y demás desordenes similares se tratan con herramientas bien distintas a la represión. La prohibición es una estrategia mediática para mostrar “coherencia institucional” pero se gasta energía en un tema que no va a solucionar el problema y se deja de atender otras prioridades.

Sería inaceptable que esta cruzada contra la dosis personal, sea un ajuste de rencillas del gobierno contra el ex Magistrado y Presidente del Polo que fue el ponente de la sentencia de la dosis personal. Si así fuera que Dios los perdone.

martes 10 de marzo de 2009

miércoles 4 de marzo de 2009

“del mismo modo, en el sentido contrario.”


En noviembre pasado la Señorita Antioquia pronunció la frase de la foto y, creo, pretendía decir que hombre y mujer se complementan mutuamente pero su respuesta puede ser interpretada de diversas formas por lo confusa, hasta inferirse un planteamiento apologético por el pluralismo sexual.

Se tilda a las reinas de brutas, de bonitas pero huecas, de toda suerte de calificativos demeritando su capacidad intelectual pero se olvida que hablar en público, bajo la presión de ganar y con información recibida a la fuerza en su preparación, puede ser complicado hasta para las mentes más brillantes.

Tal vez el problema no son las reinas, el problema es que los concursos de belleza sigan programando la sección de preguntas en sus veladas de coronación. Estas someten a las participantes a un ridículo que no debían soportar.

Los reinados de belleza tendrían suficiente espectáculo si se dedicaran a explotar la imagen de las participantes sin necesidad de ponerlas a hablar de temas profundos. Por cierto, ese afán por escoger a la mujer integral es bien dudoso porque si así fuera, una mujer muy inteligente y estudiosa con bigote y acuerpada debería tener alguna posibilidad de participar en un certamen de belleza, ya que su intelectualidad podría reemplazar su complicada estética corporal.

De por si, los reinados son ofensivos con la mujer pero lo de las preguntas logra, generalmente, confirmar un estigma caduco sobre las deficientes capacidades de la mujer y ello debe cambiar.

Sería útil que cada quien cogiera las preguntas que tienen que contestar las reinas y resolverlas en cuestión de segundos, con luces apuntándole directamente a la cara, con calor, con dolor de pies, con la respiración de Jorge Alfredo Vargas encima, y con un calambre en la cara de fingir risa durante horas, a ver si la respuesta sería digna de un Premio Nobel.

lunes 2 de marzo de 2009

Arias Presidente

La carrera del pre candidato Andrés Felipe Arias es asombrosa. Desde temprana edad se notaba que iba a llegar lejos pero es posible que se esté apresurando en lo que tiene que ver con sus aspiraciones presidenciales. No coincido con quienes dicen que no tiene la estatura para ocupar el cargo de primer mandatario porque es un hombre inmensamente trabajador, preparado con la mejor calidad y detalle y ostenta una inteligencia intelectual envidiable aunque en la emocional tiene fallas. Por cierto, su jefe es el Presidente, y dentro de una lógica jerárquica, ese es el cargo que le sigue, más cuando es el Ministro preferido.

Arias es más uribista que Uribe y eso parece convenirle porque su mentor está embelesado con esa actitud pero puede estar corriendo un riesgo al cifrar todo su futuro político en la figura de un adalid y no en un ideario. Aunque su principal propuesta es profundizar la seguridad democrática y, según él, reforzar lo social, en especial en el tema de educación, esas propuestas pasan a un segundo plano y él, sus asesores, sus comunicadores y sus publicistas, se encargarán de afianzar la identificación con el gran Uribe.

Esas lealtades públicas, reiteradas, remarcadas y hasta ciegas, son sospechosas y hablar tanto de afinidades personales desdice del buen político que debe privilegiar su veneración por la Constitución, por la Ley y por el bien común; los nombres de los servidores públicos deben ser irrelevantes porque van cambiando. El ciudadano debe ser la razón de ser de la política y el centro del aparato estatal.

Es un problema querer tanto ser Presidente porque hay tal deseo que se puede llegar a sacrificar principios por lograr el objetivo. Ojala me equivoque.

Arias viene proponiendo en los medios que él representa una nueva forma de hacer política y ello lo adorna diciendo que no hace cálculos, que no hace transacciones y que no es sectario. Es posible que esa sea la manera como va a actuar de ahora en adelante porque para haber estado por tantos años como alto funcionario de este gobierno, o de muchos otros, es impensable que no hubiera incurrido en esos comportamientos y en otros no muy santos.