Acaso no tenemos suficientes problemas para andarnos preocupando por un hipopótamo. Pobreza, desempleo, violencia, desigualdad, inseguridad …
Es cierto, el país tiene infinidad de inconvenientes por resolver pero la gestión del medio ambiente es uno de ellos y no menos importante. El hipopótamo cazado no sólo representa la desidia y falta de creatividad de las autoridades ambientales, también es una muestra de la pobre manera como proceden algunos funcionarios del Estado.
Una alta funcionaria del Ministerio del Medio Ambiente informó que nadie se interesó en el animal pero cuesta creerlo, habida cuenta de la gran cantidad de organizaciones alrededor del mundo que protegen especies en vía de extinción y que cuentan con presupuestos más o menos holgados. Adicionalmente, el Parque Jaime Duque había ofrecido acoger al buen “Pepe” y se rechazó la oferta debido a que el animal necesitaba de un clima más calido; al no haber más opción, el Estado prefirió decretar su muerte a que éste pasara un poco de frío al lado de otro compañero que se ha aclimatado perfectamente a las particularidades de la Sabana.
Una creencia sobre los hipopótamos cuenta que es uno de los animales más agresivos y salvajes de su reino pero las autoridades ambientales, los cazadores y la cuadrilla del ejercito implicados en este exabrupto, superan con creces estas características del pobre “Pepe”, cuyo único pecado fue salir a pasear con su pareja, hace varios años.
No nos hagamos tarugos, si las autoridades ambientales se hubieran puesto las pilas, nunca habríamos asistido a un espectáculo tan deplorable como el de la foto del cadáver de “Pepe” rodeado de soldados morbosamente orgullosos.
martes 14 de julio de 2009
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