miércoles 11 de noviembre de 2009

Oportunidad: Fajardo + Partido Verde

Transfuguismo, “Voltiarepismo”, “Lentejismo” y toda suerte de epítetos son comunes en la francotiradora discusión política pero las actitudes que generan la sentencia de estos adjetivos, son más que normales y previsibles en un sistema que todavía está siendo interiorizado por sus actores.

Sin duda, es coherente que haya la posibilidad de que los líderes independientes puedan buscar el Poder sin estar suscritos a ninguna colectividad (Por ejemplo Álvaro Uribe Vélez) y el actual sistema los acoge, eso sí, con requisitos poco atractivos, cada vez más enfocados a desincentivar dicha práctica, que aunque legítima, no es la más benéfica para la democracia.

El Partido Verde está haciendo un ejercicio verde, incluyente, juicioso, calculado en cuanto a resultados electorales y encabezado por un líder fuerte nacionalmente – Lucho – para conformar las listas de candidatos al Congreso de la República. Este proceso se compadece con la necesidad de obtener resultados satisfactorios para consolidar la base y con la existencia del “coco” que representa la extinción de la personería jurídica del Partido, si no se logra el mínimo de votos, exigido por la Ley.

Los resultados de las últimas encuestas muestran que la fuerza de Sergio Fajardo es comparable con la de los Uribistas, sin que el Presidente sea candidato, y eso no puede ser un simple registro mediático para el Partido Verde. Con Fajardo hubo acercamientos en la época de los Quíntuples que no fueron exitosos pero la situación actual no admite posiciones recalcitrantes que excluyan la posibilidad de reconsiderar alianzas.

Para Fajardo debe ser también un punto relevante de análisis que la lista de candidatos que va a presentar al Congreso de la República, está conformada por connotadas personas, quienes con buena intención quieren hacer política no atajista, pero al revisar los nombres y preveer la dinámica de esta, es factible hacer un símil con lo que hizo Visionarios en las anteriores contiendas legislativas que, además de ser recordado como el espectáculo de los sombreros de pirámides naranja (Art. 11), obtuvo un resultado doloroso.

El momento histórico es propicio para los acercamientos, renunciando a egos y a rencillas, soñando con un mejor futuro y en las niñas, niños y jóvenes. El Partido Verde puede continuar sin Fajardo y este sin aquel, pero si se encontraran los puntos comunes fundamentales, sería posible plantear la propuesta política más fuerte para el 2010, con o sin Uribe como candidato. La clave está en fortalecer la CONFIANZA.